sábado, 3 de septiembre de 2011


Verdad

 La verdad se entiende como la honestidad, la Buena fe, muchos padres enseñan a sus hijos a siempre ir con la verdad por delante, quizás para protegerlo de lo malo, de la mentira, quizás para protegerse a ellos mismo de lo feo de la mentira pero hasta qué punto ¿la verdad es buena? Siempre he pensado que la verdad es dolorosa, es la que no quieres saber, pero a veces es necesaria tenerla, hacerla tuya, sólo la verdad nos hará libre, pero no culpo a la verdad de mi sufrimiento o quizás de mi desdicha o desilusión, no culpo el hecho de dar a conocer algo doloroso por muy verdad que sea, culpo a las acciones de nosotros los seres humanos que hacemos que la verdad a veces sea lo más doloroso de tu vida, culpo a nuestras decisiones que nos llevan a hacer cosas de las cuales después nos vamos a arrepentir, acciones que nos llevan a mentir para no causar daño, decisiones que nos llevan a omitir cosas que pueden destruir una vida, un sueño, una realidad, la verdad no es la mala, no es lo feo del asunto son las acciones de mala fe que nos lleva a ocultar la verdad, porque una verdad como “te amo eres el amor de mi vida” es una verdad que quieres saber, pero la una verdad como “te engañe” es dolorosa, decirla quizás no es doloroso es lo más difícil que un ser humano puede hacer, se necesita coraje y valentía para poder afrontarla, la verdad no es la mala, es la acción de haber hecho algo de la cual no te sientes orgulloso y te sientes obligado a ocultarlo, hasta que llega un punto en que la mentira te come por dentro, te pudre el alma, hasta que esa verdad sale a la luz, no basta solamente con decir la verdad, si no que conviene mostrar la causa de la falsedad, como dijo Aristóteles. Cuando cuentas la verdad te sacaste un peso de encima gigante pero le pasaste la mochila del dolor al que se la contaste, al que va  a tener que aprender a vivir con esa verdad, como yo, tuve que aprender a vivir con esa verdad, con esa verdad que me desilusiono hasta el punto de dejar de creer en lo que yo creía el climax de la felicidad, quizás no pueda entender los hechos que llevaron a esa persona a haber hecho lo que hizo, y sé que lo que salió de todo eso no tiene la culpa, me pase días y noches enteras preguntándome el por qué, odiando, comiéndome el dolor hasta que finalmente el dolor termino comiéndome a  mí, mi alma quedo muda de tanto pedir de no haber nunca descubierto la verdad, pero me toco, me toco a mí descubrirla quizás no entienda el por qué tuve que ser yo, solo entiendo que tuvo que pasar y algún día podre encontrarle el sentido a todo esto. Ya no reniego de mi verdad, ya no siento odio por la verdad ni tampoco por el hecho que la causo, aprendí a perdonar aunque digan que el perdón es sólo de Dios, me perdone, me perdono y lo perdone por el simple hecho de que con tanta mierda dentro provocada de una verdad no se podía vivir, sin duda es más fácil vivir con odio a que afrontar la verdad, pero opte por la tranquilidad y felicidad de mi vida, porque simplemente no podía vivir sin poder mirar  a los ojos. No podía sentir sin tocarlo. El tuvo sus razones y quizás nunca pueda a llegar a entenderlas, pero fue lo que me tocó y aprendí a vivir con ello, porque es mejor llevarlo contigo toda la vida a que haber vivido con angustia y desesperación una vida tan corta.


No hay comentarios:

Publicar un comentario