Verdad
La verdad se
entiende como la honestidad, la Buena fe, muchos padres enseñan a sus hijos a
siempre ir con la verdad por delante, quizás para protegerlo de lo malo, de la
mentira, quizás para protegerse a ellos mismo de lo feo de la mentira pero hasta
qué punto ¿la verdad es buena? Siempre he pensado que la verdad es dolorosa, es
la que no quieres saber, pero a veces es necesaria tenerla, hacerla tuya, sólo
la verdad nos hará libre, pero no culpo a la verdad de mi sufrimiento o quizás
de mi desdicha o desilusión, no culpo el hecho de dar a conocer algo doloroso
por muy verdad que sea, culpo a las acciones de nosotros los seres humanos que
hacemos que la verdad a veces sea lo más doloroso de tu vida, culpo a nuestras
decisiones que nos llevan a hacer cosas de las cuales después nos vamos a
arrepentir, acciones que nos llevan a mentir para no causar daño, decisiones
que nos llevan a omitir cosas que pueden destruir una vida, un sueño, una
realidad, la verdad no es la mala, no es lo feo del asunto son las acciones de
mala fe que nos lleva a ocultar la verdad, porque una verdad como “te amo eres
el amor de mi vida” es una verdad que quieres saber, pero la una verdad como
“te engañe” es dolorosa, decirla quizás no es doloroso es lo más difícil que un
ser humano puede hacer, se necesita coraje y valentía para poder afrontarla, la
verdad no es la mala, es la acción de haber hecho algo de la cual no te sientes
orgulloso y te sientes obligado a ocultarlo, hasta que llega un punto en que la
mentira te come por dentro, te pudre el alma, hasta que esa verdad sale a la
luz, no basta solamente con decir la verdad, si no que conviene mostrar la
causa de la falsedad, como dijo Aristóteles. Cuando cuentas la verdad te
sacaste un peso de encima gigante pero le pasaste la mochila del dolor al que
se la contaste, al que va a tener que
aprender a vivir con esa verdad, como yo, tuve que aprender a vivir con esa
verdad, con esa verdad que me desilusiono hasta el punto de dejar de creer en
lo que yo creía el climax de la felicidad, quizás no pueda entender los hechos
que llevaron a esa persona a haber hecho lo que hizo, y sé que lo que salió de
todo eso no tiene la culpa, me pase días y noches enteras preguntándome el por
qué, odiando, comiéndome el dolor hasta que finalmente el dolor termino
comiéndome a mí, mi alma quedo muda de
tanto pedir de no haber nunca descubierto la verdad, pero me toco, me toco a mí
descubrirla quizás no entienda el por qué tuve que ser yo, solo entiendo que tuvo
que pasar y algún día podre encontrarle el sentido a todo esto. Ya no reniego
de mi verdad, ya no siento odio por la verdad ni tampoco por el hecho que la
causo, aprendí a perdonar aunque digan que el perdón es sólo de Dios, me
perdone, me perdono y lo perdone por el simple hecho de que con tanta mierda
dentro provocada de una verdad no se podía vivir, sin duda es más fácil vivir
con odio a que afrontar la verdad, pero opte por la tranquilidad y felicidad de
mi vida, porque simplemente no podía vivir sin poder mirar a los ojos. No podía sentir sin tocarlo. El
tuvo sus razones y quizás nunca pueda a llegar a entenderlas, pero fue lo que
me tocó y aprendí a vivir con ello, porque es mejor llevarlo contigo toda la
vida a que haber vivido con angustia y desesperación una vida tan corta.
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