domingo, 4 de septiembre de 2011


Morir

La muerte me ha visitado más veces de lo que he querido, desde chica imaginé  que moriría en un terremoto por el temor que le tenía a los temblores y por lo torpe y no pensante que me pongo en momento de crisis, después del 27F me dije a mi misma orgullosa ¡Sobreviví! , después de sufrir por todo lo que trajo consigo el terremoto me dije que quizás vaya a morir cuando le pierda el miedo a la muerte, cuando este lista, cuando me sienta completa y cuando haya cumplido mi <<misión>>. Al año después estaba empezando mi vida de adulto joven, había encontrado práctica profesional en una de las empresas más importantes de la región y creía que todo iba a ir bien, recuerdo un día en que un joven argentino se quito la vida en las líneas del metro tren de Valparaíso caminando para poder tomar locomoción dos tipos se me acercan y me dicen ‘cuidado señorita no camine por ahí que anda rondando la muerte’ dos semanas después de ese episodio me detectaron cáncer. Gracias a Dios no morí de eso pero meses después murió una pequeña, un angelito, murió de la misma enfermedad que me aquejaba a mí. Durante mi estadía en el hospital mi madre pasaba día y noche conmigo, a veces salía a comer y a fumarse un puchito, en unas de esas salidas mi mamá conoció a una señora que también tenía a su hijo hospitalizado en el mismo piso que yo, en la habitación de al lado con una enfermedad muy distinta a la mía, era más joven que yo, tenía un amor por la vida que yo en ese momento carecía, no dejaba de estudiar porque en cualquier minuto volvería a la universidad,  mi mamá con esa señora se hicieron compañía, se contuvieron juntas, ambas estaban viviendo el dolor de tener un  hijo enfermo, ella solamente podían entenderse lo que pasaba por sus cabezas y corazones, se hicieron amigas. Después de que me dieron de alta tuve que volver al hospital por unos exámenes de rutina y mi mamá se encontró con su amiga porque habían vuelto a hospitalizar a su hijo, ésta vez lo tenían que operar yo como paciente de más de 3 meses de hospitalización lo único que quería era salir del hospital, al volver por los resultados de los exámenes supimos que había muerto. Sin conocerlo cayó más de una lágrima por él.

Y fue en ese minuto en que me pregunte ¿por qué me salve yo? Recuerdo que mi abuela siempre me decía cuando alguien moría, era porque era muy bueno para estar en la tierra y Dios se los llevaba para que estuvieran con él, ¿eso me hacía una persona mala?, ¿una persona que Dios aun no quiere con él? ¿Debo hacer el bien para morir y llegar a Dios o debo hacer el mal para no morir jamás?.

Ahora con la muerte de los 21 pasajero del vuelo de la FACH me vuelve el dicho de mi abuela, 21 personas, buenas de alma uno era un empresario de elite que cambio sus negocios por hacer el bien social, otro un animador del matinal de Chile, porque era de Chile, de todos los Chilenos, que nos enseño con su carisma a ser siempre humildes y el resto de la tripulación que sin duda hacían algo que mucho no hemos hechos, levantar un país, me vienen a la mente los dichos de mi abuela porque ellos eran buenos, ellos estaban haciendo el bien, ellos pensaban en el prójimo  y murieron de una manera que nadie quisiera.

Y es que todos estos momentos de tristeza sólo me hace pensar una cosa, ¿qué tan frágil es la vida?, lo único cierto que uno tiene en la vida es que tarde o temprano vas a morir, lo único concreto que tienes es tu fecha de nacimiento pero no la de tu muerte,  pero no dejo de preguntarme ¿cuáles son los planes de Dios para mí? Cuándo se me vienen tantas preguntas a la cabeza siento un deseo inminente de obtener respuesta y que mejor que alguien creyente, un cura, me las diga por más que le pregunte todas mis dudas y él me las responda con las palabras más filosóficas de la vida jamás llegaré a entender el misterio de la vida y quizás cuando realmente lo llegue a entender seré digna de que se me abran las puertas del cielo, aun no entiendo la vida  ni menos los planes de Dios, porque si supiera a que estoy destinada tendría más miedo a morir, quizás ese miedo me cegaría y no cumpliría mí cometido por sentir ese miedo a dejar de existir, a dejar de ver a los que amo, a los que me aman.

Se me viene a la cabeza un tweet que leí, en dónde se preguntaba cuál era la forma de ganarse el cielo y la respuesta era “que la muerte nos pille haciendo el bien”  o también se me viene a la cabeza la pregunta de mi papá ¿Existe Dios? Debo admitir antes de mi enfermedad era la típica cristiana que recurría a Dios para pedirle un favor, cuando salía tarde de los carretes y estaba sola en la calle le pedía a Dios con toda mi alma temerosa que me cuidara o cuando mis papas no llegaban a la casa a la hora que deberían llegar pedía que por favor los trajera sanos, o sea, pedía protección, protección o extendimiento de mi/su visa aquí en la tierra. Otra vez demostraba a mi Dios el miedo a morir, el miedo a la muerte. El miedo en que al momento de pensar en que me muera o alguien cercano a mi lo haga me viene un vacío y angustia tremenda que tengo que empezar a cantar para dejar de pensar en eso, me pregunto qué será de mi, hay vida después de la muerte, dejo de existir para siempre y sólo viviré en recuerdos, habrá valido la pena mi vida, habré hechos las cosas bien.

 Cuando estaba en el hospital oraba todos los días para que mi cuerpo estuviera bien, soy tan controladora en todos los aspectos de mi vida, quiero que salga todo a la perfección que tuvo que llegar algo a mi vida que no pude controlar y me refugie en Dios y la Virgen, orándole todas las noches incluso un día vino un pastor a orar conmigo y me dijo cosas tan lindas como “Dios cambia tu sangre pura y divina por la sangre enferma y cancerosa de Fernanda” que desde ese día todo empezó a salir bien. Quizás haya mucha gente que en momentos de dolor reniegue de Dios, yo jamás renegué de Dios ni cuando me enferme ni cuando gente se ha muerto, porque demostraría mi lado más egoísta pero ahora, debo admitir que no reniego de Él, sino que simplemente no lo entiendo, no entiendo el hecho de “querer llevarse a personas buenas “ cuando el mundo las necesita más que nunca.

Un amigo me dijo que él creía que Dios no existía como persona, si no que para él Dios era amor, explicándome que cuando uno siente amor, todo tipo de amor, realmente estás lleno de Dios y eres bueno y que la eternidad de Dios es haber amado y todo el que amaste te va a recordar por siempre y vivirás en ellos por siempre, Dios es amor.

Lo único que me queda por decir después de estos dolorosos momentos en que la pena y el sufrimiento nos llena el alma, en que estuvimos más de 14 hrs esperanzados en que un milagro ocurriese, en que todos queríamos despertar de este supuesto mal sueño, después de toda esta angustia lo único que me pregunto es ¿cómo se sigue después de la muerte?.

No hay comentarios:

Publicar un comentario