Morir
La muerte me ha visitado más veces de lo que he querido, desde chica
imaginé que moriría en un terremoto por
el temor que le tenía a los temblores y por lo torpe y no pensante que me pongo
en momento de crisis, después del 27F me dije a mi misma orgullosa ¡Sobreviví!
, después de sufrir por todo lo que trajo consigo el terremoto me dije que
quizás vaya a morir cuando le pierda el miedo a la muerte, cuando este lista,
cuando me sienta completa y cuando haya cumplido mi <<misión>>. Al
año después estaba empezando mi vida de adulto joven, había encontrado práctica
profesional en una de las empresas más importantes de la región y creía que
todo iba a ir bien, recuerdo un día en que un joven argentino se quito la vida
en las líneas del metro tren de Valparaíso caminando para poder tomar
locomoción dos tipos se me acercan y me dicen ‘cuidado señorita no camine por
ahí que anda rondando la muerte’ dos semanas después de ese episodio me
detectaron cáncer. Gracias a Dios no morí de eso pero meses después murió una
pequeña, un angelito, murió de la misma enfermedad que me aquejaba a mí. Durante
mi estadía en el hospital mi madre pasaba día y noche conmigo, a veces salía a
comer y a fumarse un puchito, en unas de esas salidas mi mamá conoció a una
señora que también tenía a su hijo hospitalizado en el mismo piso que yo, en la
habitación de al lado con una enfermedad muy distinta a la mía, era más joven
que yo, tenía un amor por la vida que yo en ese momento carecía, no dejaba de
estudiar porque en cualquier minuto volvería a la universidad, mi mamá con esa señora se hicieron compañía,
se contuvieron juntas, ambas estaban viviendo el dolor de tener un hijo enfermo, ella solamente podían
entenderse lo que pasaba por sus cabezas y corazones, se hicieron amigas.
Después de que me dieron de alta tuve que volver al hospital por unos exámenes
de rutina y mi mamá se encontró con su amiga porque habían vuelto a
hospitalizar a su hijo, ésta vez lo tenían que operar yo como paciente de más
de 3 meses de hospitalización lo único que quería era salir del hospital, al
volver por los resultados de los exámenes supimos que había muerto. Sin
conocerlo cayó más de una lágrima por él.
Y fue en ese minuto en que me pregunte ¿por qué me salve yo? Recuerdo
que mi abuela siempre me decía cuando alguien moría, era porque era muy bueno
para estar en la tierra y Dios se los llevaba para que estuvieran con él, ¿eso
me hacía una persona mala?, ¿una persona que Dios aun no quiere con él? ¿Debo
hacer el bien para morir y llegar a Dios o debo hacer el mal para no morir
jamás?.
Ahora con la muerte de los 21 pasajero del vuelo de la FACH me vuelve el
dicho de mi abuela, 21 personas, buenas de alma uno era un empresario de elite
que cambio sus negocios por hacer el bien social, otro un animador del matinal
de Chile, porque era de Chile, de todos los Chilenos, que nos enseño con su
carisma a ser siempre humildes y el resto de la tripulación que sin duda hacían
algo que mucho no hemos hechos, levantar un país, me vienen a la mente los
dichos de mi abuela porque ellos eran buenos, ellos estaban haciendo el bien,
ellos pensaban en el prójimo y murieron
de una manera que nadie quisiera.
Y es que todos estos momentos de tristeza sólo me hace pensar una cosa, ¿qué
tan frágil es la vida?, lo único cierto que uno tiene en la vida es que tarde o
temprano vas a morir, lo único concreto que tienes es tu fecha de nacimiento
pero no la de tu muerte, pero no dejo de
preguntarme ¿cuáles son los planes de Dios para mí? Cuándo se me vienen tantas
preguntas a la cabeza siento un deseo inminente de obtener respuesta y que
mejor que alguien creyente, un cura, me las diga por más que le pregunte todas
mis dudas y él me las responda con las palabras más filosóficas de la vida
jamás llegaré a entender el misterio de la vida y quizás cuando realmente lo
llegue a entender seré digna de que se me abran las puertas del cielo, aun no
entiendo la vida ni menos los planes de
Dios, porque si supiera a que estoy destinada tendría más miedo a morir, quizás
ese miedo me cegaría y no cumpliría mí cometido por sentir ese miedo a dejar de
existir, a dejar de ver a los que amo, a los que me aman.
Se me viene a la cabeza un tweet que leí, en dónde se preguntaba cuál
era la forma de ganarse el cielo y la respuesta era “que la muerte nos pille
haciendo el bien” o también se me viene
a la cabeza la pregunta de mi papá ¿Existe Dios? Debo admitir antes de mi
enfermedad era la típica cristiana que recurría a Dios para pedirle un favor,
cuando salía tarde de los carretes y estaba sola en la calle le pedía a Dios
con toda mi alma temerosa que me cuidara o cuando mis papas no llegaban a la
casa a la hora que deberían llegar pedía que por favor los trajera sanos, o
sea, pedía protección, protección o extendimiento de mi/su visa aquí en la
tierra. Otra vez demostraba a mi Dios el miedo a morir, el miedo a la muerte.
El miedo en que al momento de pensar en que me muera o alguien cercano a mi lo
haga me viene un vacío y angustia tremenda que tengo que empezar a cantar para
dejar de pensar en eso, me pregunto qué será de mi, hay vida después de la
muerte, dejo de existir para siempre y sólo viviré en recuerdos, habrá valido
la pena mi vida, habré hechos las cosas bien.
Cuando estaba en el hospital
oraba todos los días para que mi cuerpo estuviera bien, soy tan controladora en
todos los aspectos de mi vida, quiero que salga todo a la perfección que tuvo
que llegar algo a mi vida que no pude controlar y me refugie en Dios y la
Virgen, orándole todas las noches incluso un día vino un pastor a orar conmigo
y me dijo cosas tan lindas como “Dios cambia tu sangre pura y divina por la
sangre enferma y cancerosa de Fernanda” que desde ese día todo empezó a salir
bien. Quizás haya mucha gente que en momentos de dolor reniegue de Dios, yo
jamás renegué de Dios ni cuando me enferme ni cuando gente se ha muerto, porque
demostraría mi lado más egoísta pero ahora, debo admitir que no reniego de Él,
sino que simplemente no lo entiendo, no entiendo el hecho de “querer llevarse a
personas buenas “ cuando el mundo las necesita más que nunca.
Un amigo me dijo que él creía que Dios no existía como persona, si no
que para él Dios era amor, explicándome que cuando uno siente amor, todo tipo
de amor, realmente estás lleno de Dios y eres bueno y que la eternidad de Dios
es haber amado y todo el que amaste te va a recordar por siempre y vivirás en
ellos por siempre, Dios es amor.
Lo único que me queda por decir después de estos dolorosos momentos en
que la pena y el sufrimiento nos llena el alma, en que estuvimos más de 14 hrs
esperanzados en que un milagro ocurriese, en que todos queríamos despertar de
este supuesto mal sueño, después de toda esta angustia lo único que me pregunto
es ¿cómo se sigue después de la muerte?.
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