sábado, 29 de diciembre de 2012


Lo que dolió no fue haberte perdido, si no que fue haberme perdido, en esa recta, ese año, ese abril, ese día  en que decidiste no seguir más. En ese mirador, lleno de arena de sal me paré, tome mis cosas y emprendí un camino, uno que no sabía que iba a demorar tanto en caminar, esos pasos que cada vez se hacían más rápidos y siguiendo un mantra de "no mires atrás", aun así cuando cada fibra de mi cuerpo quería salir corriendo tras de ti e implorarte el no dejarme. 
No lo hice y al final cuando me decidí a mirar atrás, tu preferiste seguir adelante, con el viento de marzo te fuiste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario